El día 3 de diciembre, Navarra entera, y con ella nuestra Real Congregación, celebramos la festividad de nuestro santo co-patrono y universal de las Misiones, san Francisco Javier. Una fecha señalada en rojo en nuestro calendario, ya que ratifica y saca a primer plano el enorme testimonio del más grande santo que haya dado el Viejo Reyno ( junto a San Fermín) Su ejemplo, inmarchitable a pesar de los años transcurridos desde su fallecimiento frente a las costas de China, acaecida en 1552, y a los vanos empeños de oscurecer su enorme testimonio de fe y entrega a los demás, sigue vigente hoy en todo su potencial y ejemplaridad. El pueblo navarro, su juventud, ha peregrinado durante setenta y cinco años hasta los pies del castillo que le vio nacer, y aunque hoy no esté “de moda” seguir el ejemplo de estos colosos que dieron hasta su último aliento por servir a los más necesitados allí donde su presencia fuese requerida, siguiendo la senda de Cristo, Javier sigue vivo.

Nuestra Real Congregación ha sido fiel a esta línea de actuación, pensamiento y testimonio, a lo largo de más de tres siglos, como abanderada de las mejores esencias navarras y cristianas enraizadas en la capital de España. El día 3 de diciembre se oficia, como es costumbre, una solemne Eucaristía en San Fermín de los Navarros, a las ocho de la tarde. Ese mismo día, en la basílica del Castillo de Javier, el Arzobispo de Pamplona impone el crucifijo y hace el “ENVIO” de los nuevos misioneros. En efecto, el ejemplo de Javier sigue vivo hoy. A Dios gracias.

Porque muchos son los navarros -sacerdotes, monjas, laicos…- que en este momento, en los cinco continentes, entregan su vida y sus afanes, hasta el último aliento, al servicio de los demás. Más de ochocientos misioneros navarros esparcen la palabra de Dios por el mundo, a imagen y semejanza de Javier. Aunque no se acostumbre a decir y pocos sean quienes lo reconozcan, la “cantera” de la iglesia sigue a buen ritmo en Navarra. Porque, como señalábamos al comienzo de esta nota, en la festividad del 3 diciembre no solamente se celebra el “Día de Navarra” sino que, para la Iglesia Católica, se trata de recordar y conmemorar a San Francisco Javier, Patrono Universal de las Misiones, y a esa miríada de católicos que, en el mundo entero, están dedicados a dar a conocer -¡y practicar!- la fe de Javier

Con motivo del Año Jubilar de San Fermín, la Delegación Episcopal de Misiones de Pamplona ha presentado la Guía de los Misioneros Navarros en el Mundo. Según los   datos del listado oficial, actualmente hay 803 misioneros navarros activos en el mundo.

Estos misioneros pertenecen a 120 órdenes, congregaciones, movimientos y grupos eclesiales distintos, lo que habla de la riqueza misionera de la Iglesia navarra. Además, según estos datos, están presentes en 67 países del mundo. El “año santo sanferminero” conmemora los 300 años de la consagración de la capilla   de San Fermín, patrono de Navarra, junto a San Francisco Javier, que también lo es, y con carácter universal, de las misiones.

La presentación oficial de la Guía se hizo en la Catedral de Pamplona, en una Misa de acción de gracias, el 27 de abril, concelebrada por doce obispos misioneros navarros y   presidida por el Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Mons. Francisco Pérez, Presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias. Una oportunidad en la que se reflejó la importancia de la labor misionera navarra en los más diversos y distantes países. Aspecto, este, de la más destacada importancia y trascendencia, que muchas veces pasa inadvertido dada la proyección mediática de la fiesta civil auspiciada desde el Gobierno Foral -aunque en Navarra siempre ha sido “fiesta de guardar”, como se acostumbraba a decir-, solicitamos en su momento la ayuda del Arzobispado de Pamplona, a la hora de concretar la presencia de nuestros misioneros en el mundo, tal y como queda reflejado en el cuadro adjunto elaborado en aquel momento, y que reproducimos al pie de esta informe -actualizado recientemente, como se recoge más arriba, y cuyos datos, quizás no exactos a día de hoy, ofrecen una perspectiva del despliegue misional de los navarros por el mundo- no podemos limitar nuestra atención al puro dato estadístico, importante sin duda y que contribuye a saciar la curiosidad y provocar la admiración, el respeto y el cariño de todos los navarros y de los católicos todos. Porque detrás de cada misionero -navarro o no- hay una historia forjada a base de renuncias, de sacrificios, de fe y de entrega a los demás.

Allí donde hay una necesidad, en cualquier rincón perdido del mundo, allí hay un misionero o una misionera, siguiendo el camino marcado por Javier, en escuelas y hospitales, al pie de una cama o junto a niños que mueren de hambre en sus brazos o a la cabecera de enfermos sometidos a las más terribles enfermedades. Recuérdese el caso del estallido de ébola. O, cada pocos meses, con los nuevos brotes de fiebres hemorrágicas en cualquier aldea abandonada de la mano del hombre en el centro del continente africano. O en Asia. Y en América del Sur. Y es que allí, junto a nuestros misioneros, en medio de enfermos y hambrientos, de necesitados y desarraigados, allí está Dios.

Inmaculada Alegría Lizanzu

ESTADÍSTICA MISIONAL