El ya tradicional y celebrado Concierto de Navidad en San Fermín de los Navarros se celebró, este año de 2018, el sábado 15 de diciembre en la Parroquia de San Fermín, organizado por la Real Congregación. En esta ocasión, como resulta obvio, estuvo dedicado a la música navideña; y, en concreto, a los villancicos populares españoles.

El grupo invitado es un auténtico especialista en esta temática que envuelve el nacimiento del Niño-Dios: la Coral San Viator. Este concierto tuvo carácter estrictamente benéfico, ya que los beneficios que se obtuvieron en la colecta que se llevó a cabo a la salida del templo estaban destinados en su integridad a las obras de rehabilitación y reforma del complejo parroquial de San Fermín de los Navarros. Por ello, la Real Congregación expresa -y deja constancia aquí- su profundo reconocimiento a  la desinteresada participación de la Coral San Viator y de su director, Manuel Torrado, en el éxito rotundo de este Concierto de Navidad.

El repertorio de la Coral San Viator abarca polifonía popular, nacional y extranjera, temas clásicos, religiosos y renacentistas, espirituales y, naturalmente, Villancicos. Y fueron los cantos más populares y tradicionales, tan entrañables, tan nuestros, a los que estuvo dedicada la segunda parte del recital: villancicos populares españoles, esos que todos conocemos y que tanto nos evocan nuestra niñez y ese aroma familiar que, por desgracia, están quedando relegados al  recuerdo.

Tras una primera parte integrada por una extraordinaria selección de villancicos procedentes de diversos lugares del mundo -destacaron los pertenecientes al Cancionero de Upsala y otros de origen hispanoamericano, especialmente colombiano y venezolano-, constantemente rematados, canción a canción,  por los aplausos entusiastas de los asistentes, se abordó la segunda mitad.

La particularidad de este nuevo repertorio es que estaba formado, exclusivamente, por ocho de los más populares villancicos españoles, en cuya interpretación participó todo el público presente al que se había entregado previamente las letras de estas canciones. Una vez concluido el recital, una cerrada ovación obligó a saludar repetidamente al coro y a su director, y subrayó el acierto de los intérpretes y la satisfacción de un público entregado, puesto en pie y que entonaba incesantes gritos de ¡Bravo!, ¡Bravo!.■