Juan de Goyeneche y Gastón, creador de Nuevo Baztán, fue cofundador de nuestra Real Congregación, en la que ocupó el cargo de Celador de Pobres y otros, hasta llegar a Primer Asistente (1729). Fueron Prefectos de la misma su sobrino Juan Francisco de Goyeneche (1729), Marqués de Ugena y los hijos de Juan de Goyeneche, Francisco Javier (1734), Marqués de Belzunce, y Francisco Miguel (1739), que fue Conde de Saceda (1743).

Juan de Goyeneche y Gastón
Es oportuno señalar que Prefecto en aquella época era sinónimo de Viceprefecto, ya que finalmente, a partir del 12 de julio de 1761 los Prefectos son únicamente los Reyes.
Al morir en 1748 Francisco Javier, sin descendencia, hereda su Mayorazgo y fortuna, así como el título de Marqués de Belzunce su hermano, Francisco Miguel. Intentó éste vitalizar el complejo industrial de Nuevo Baztán, especialmente las fábricas de sombreros, paños y papel. El Conde de Saceda obtuvo el hábito de Caballero de Santiago, y fue Gentilhombre de Cámara del Rey, Mayordomo de la Reina Isabel de Farnesio y su Tesorero.
Contribuyó mucho a la fundación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ya que vendió al Estado el Palacio Goyeneche de la calle de Alcalá para sede de dicha Academia. Tuvo que ver que el Ministro de Hacienda, el baztanés Miguel de Múzquiz y Goyeneche, Marqués de Villar de Ladrón y Conde de Gausa, fuera su consuegro, ya que la hija de éste, Maria Xaviera, casó con el hijo del Conde de Saceda, Juan Javier de Goyeneche e Indaburu, que heredó los títulos de Marqués de Belzunce, de Ugena y de Conde de Saceda y fue Viceprefecto de la Real Congregación en los años 1782 y 1783.

Escudo de Marqués de Belzunce
Se significó Francisco Miguel en la comisión creada para comprar la nueva sede (“Salón del Prado”), aportando mil doblones, con otros tres congregantes aportantes de la misma cantidad, a fin de adquirir la finca del Conde de Monterrey sita en el Paseo de Prado con la calle del Turco, para nuestra Real Congregación. Fue uno de los dos Directores de las obras realizadas para darnos cobijo y tener Iglesia propia.
Cuando se editan las Constituciones sufraga la impresión de los 2.300 ejemplares editados. Adquiere y regala las imágenes de San Pascual Baylón y San Camilo, que hacían juego con la de San Francisco Javier en la Iglesia, posteriormente destruidas por los milicianos en el 36 con el gran tesoro artístico que poseía la Real Congregación.
Intervino decisivamente en que la reina Mariana de Neoburgo, Viuda de Carlos II, donara la imagen del Niño del Dolor, sita en nuestro Salón principal. Falleció el Conde de Saceda en 1.762, siendo enterrado con su padre y hermano en la Iglesia de nuevo Baztán.
En la foto puede verse la fachada del Palacio Goyeneche de Nuevo Baztán con el escudo marquesal de Belzunce, que perteneció a Francisco Miguel.